domingo, 22 de enero de 2012

Y es que...

Este es un texto que bajo un problema que tuve escribí a las 3:00 de la mañana, en el que intento mostrar un poco como me sentí durante esos momentos de disputa.

Y es que aunque feliz estés y creas que todo va bien, siempre hay algo que de improviso o con una gran fuerza toque una fibra delicada de nuestro interior y mal nos produzca.

Y es que de encantos y romances puedes venir que cualquier añadido a esa acumulación de mal, produce que se esté mas cerca de tocar ese hilo que al roce se tensará y romperá, ocasionando así el desato de todo aquello que intentábamos que no se escapase.

Y es que hay ocasiones en las que de entre gritos y quejas, cuales incordio y discordia producen, no solo con esa persona cual lo ha provocado. De entre esos gritos, uno grita y por encima de los demás le gustaría escucharse, pero ahogados gemidos de quejas son el único resultado del tan forzoso grito que para hacerse escuchar solo sirve.

Y es que hay momentos en los que te gustaría dejar todo y decir pues ahora marcho por esa puerta que cerrada no se encuentra y el paso me deja; atravesarla e ir con quienes realmente te hacen sentir bien, con quienes el disfrute de la vida tiene diferentes sabores, pero los cuales de ellos son la mayoría dulces, pues son lindos y encantadores momentos los que uno pasar puede con esas personas.

Y es que hay momentos en lo que uno recuerda todo lo que esa persona por la que se ve atacado y mal se siente por desear todo. Aunque mal no se hace al hacerlo pues realmente está pasando y por nada está gustando.

Y es que hay momentos en los que siempre hay una persona ahí que te va a escuchar, una persona que te lee y te intenta ayudar. Son varias las personas en las que puedo confiar de esa manera y es que me alegro de poder tenerlas en los que llamo mi “círculo”, y es que son ellos, seres de apoyo que en momentos difíciles te atienden.

Y es que hay momentos en los que solo un pensar te produce una sonrisa, sea leve o fuerte, corta o larga, lenta o rápida. Es ese pensar muy poderoso para poder transmutar la tristeza en felicidad. Aunque en desgracia no duran demasiado pues son los malos pensares mas pesados e insistentes.

Y es que hay momentos en los que no esperas que de repente llegue un mensaje, un mensaje que por ser de quien es y cuyo contenido valioso es, ayuda y mayores esperanzas te permite tener. Un mensaje de ayuda y apoyo, un mensaje...

Y es que en este caso de una princesa era ese mensaje, una princesa que por las noches a un poeta inspira, a un poeta que bajo su ventana espera que dicha dama se asome, pues es ella, además de su inspiración, el amor, amor que anhela. Es ella, no persona, sino ángel del cual en presencia desearía estar cuantas veces sea posible.

Y es que es ella, y perderla no quisiera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido?