miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Corre que se escapa!

Hoy no es que tuviese mucha inspiración, no es que brotase de mí. Parecía que estaba algo trabado, aunque escribí unas cuantas cosas, entre ellas esto que ahora os enseño a continuación, un relato bastante random, que mas bien es una chorrada.

Corría y corría. Bajaba la calle a tanta velocidad que si miraba a mis lados solamente veía pasar lineas, ¡si que iba rápido!

Aquella mañana empezaba mal pero la podían aun reparar, por ello no dejaba de correr. Mirabas mis piernas y me sorprendí, nunca antes había ido tan rápido, ¡increible!

Había soñado buenos y bonitos sucesos que hoy sucederían. Seguía corriendo. No reducía mi velocidad. Parecía que mi destino cada vez mas cerca estaba.
 Aun había gente, por tanto aun tenía oportunidad de llegar. De pronto escuché “¡corre Jack!”. Y yo, seguía corriendo.

Solo unas zancadas más, unos pasos y no más. Llegaría.

Llegué.

Subí y pagué. Había empezado la mañana de manera muy alterada, pero finalmente, corriendo la cueste que de mi casa a la parada había.

Esperaba pues que la mañana cambiase. Nada mas me senté junto a Lisa, quien antes me había llamado, arrancó el conductor el bus. Me sentía feliz pues parecía que todo iba a ir bien, cuando:

— ¿Hiciste la libreta de ética? — me dijo Lisa.

Recordé pues la tarea que no había hecho, cambio mi cara, dibujándose en ella un “¡oh no!”. Parecía que esa no iba a ser la mañana de sus sueños. Y es que los sueños por mucho que verdaderos parezcan, no siempre lo son.

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