Llegas y te vas, vas para no volver;
me dejas aquí, aquí me dejas con ganas de más;
no te quedas, sino que marchas para que mis ojos no puedan volver a disfrutar;
los dejas, les quitas ese dulce que antes tenían en medio de cada mirada de fuese donde fuese;
no estás cabreada, no pareces decepcionada;
me abandonas como niño al que yo no quieren cuidar, y como tal el temor me invade;
me intenta invadir y yo evadir, no puedo, me llega;
posee mí alma, puedes no verlo pero se siente;
se puede aparentar, aunque por ello el significado de sufrir no desaparece;
estuviste y no estás;
quisiera soñar con que vuelves, pero ya no sueño;
no sueño, soy tierra a la que las pesadillas han decidido tomar de ideal para sus travesías;
no tema vos, marchad;
sea feliz, marche a tierras lejanas;
o no, deja mejor que esta desdichada alma vaya a ellas y no vuelva;
no vuelva, jamás.